martes, 25 de junio de 2013


Explicación de aristoteles y galileo sobre la caída libre 



Sobre el movimiento:
Todas las cosas están formadas por cuatro elementos fundamentales: fuego, agua, aire y tierra. El peso de un cuerpo está determinado por la proporción de contiene cada uno. El peso determina el estado de movimiento “natural” de las cosas: hacía abajo los más pesados (Tierra y Agua), hacía arriba los más livianos (Fuego y Aire).
Para que un cuerpo adquiera velocidad, necesita aplicar una fuerza mayor a la resistencia, (F>R) esta es una noción intuitiva. El cuerpo en movimiento adquirirá una velocidad proporcional a la fuerza e inversamente proporcional a la resistencia. La resistencia describe el movimiento de un objeto sometido a fuerzas de rozamiento dependientes de la velocidad, llegan a una velocidad límite proporcional a la fuerza aplicada. Estas leyes no son útiles al no tratar en pie de igualdad las fuerzas que producen el movimiento con las fuerzas de rozamiento. Aristóteles afirmaba que los cuerpos caen con una velocidad proporcional a su peso, soltando objetos de distinto peso desde una misma altura, el tiempo de caída servía inversamente proporcional a su peso.

El movimiento natural podía ser hacia arriba o hacia abajo en la Tierra, en donde los
cuerpos pesados (como una piedra) tendían naturalmente a ir hacia abajo, y los cuerpos
livianos (como el humo) tendían naturalmente a ir hacia arriba. Esto ocurría así porque los
objetos buscaban sus lugares naturales de reposo y, por ser movimientos naturales, no estaban
provocados por ninguna fuerza.
El movimiento violento era un movimiento impuesto, originado por la acción de fuerzas
que actuaban sobre un cuerpo: tiraban o empujaban. Los cuerpos en su estado natural de
reposo no podían moverse por sí mismos, sino que era necesario aplicarles una fuerza
(empujarlos o tirarlos) para que se muevan.
Durante dos siglos la idea de que la Tierra estaba en su lugar natural de reposo fue muy
aceptada y, ya que ponerla en movimiento requería de una enorme fuerza, lo más lógico era
pensar que la Tierra no se movía, sino que el resto del universo se movía alrededor de ella. De
esta manera, el Sol era el que giraba alrededor de la Tierra.
En plena edad media un astrónomo, Copérnico, se atrevió a decir que la idea
antropocéntrica de Aristóteles no era correcta, sino que era la Tierra la que giraba alrededor
del sol.

En el siglo XVI, Galileo fue el primero

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